La Promesa

‘La Promesa’: Alonso pone en su sitio a Leocadia (Mejores momentos)

La tensión en ‘La Promesa’ sube varios grados en una secuencia donde los enfrentamientos verbales se suceden sin tregua y donde Alonso deja claro quién manda bajo el techo del palacio.

Todo comienza cuando Leocadia se dispone a utilizar el teléfono para contactar con Lisandro, convencida de que está en su derecho como madre de intervenir en los asuntos que afectan a su hija. Pero Alonso no está dispuesto a tolerar que nadie actúe a sus espaldas en su propia casa.

El marqués la frena en seco con una advertencia que no deja lugar a dudas: «Estás en mi casa. Y aquí yo pongo las normas. Espero que no se te olvide». La frase cae como una losa. Leocadia, que había intentado justificar su llamada argumentando que «fue este tú quien autorizó que se marchase a pesar de conocer las consecuencias», se topa con un muro infranqueable. Alonso no solo le recuerda quién tiene la autoridad, sino que le exige que la próxima vez que quiera usar el teléfono informe debidamente. Una humillación en toda regla que deja a Leocadia visiblemente contrariada.

Pero los problemas para ella no terminan ahí. Lorenzo aparece en escena como un depredador que huele la sangre. «Se te acumulan los problemas, querida», le suelta con una sonrisa envenenada. Leocadia intenta quitárselo de encima con un cortante «no estoy de humor», pero Lorenzo tiene un as en la manga y no piensa desaprovecharlo. Conoce su secreto con el mayordomo y está dispuesto a utilizarlo como moneda de cambio.

Lo que Lorenzo quiere es claro: que Leocadia interceda ante la corte para impedir que Curro recupere el título de barón. «Quiero que vayas a la corte e impidas que Curro recupere el título de barón», le exige sin rodeos. Ella intenta escabullirse alegando que no tiene tanta influencia en los círculos del rey y que Alonso le acaba de prohibir hablar con Alisandro.

«Ese, querida, es tu problema», responde Lorenzo sin inmutarse.

Leocadia se niega. No puede justificar una petición que va en contra de los intereses de su propia hija. Pero Lorenzo juega su carta definitiva con una crueldad calculada: «Podemos hacer que tu hija te odie por haber impedido que el bastardo llegue a barón, o podemos contarle que te encamas con el mayordomo. ¿Qué crees tú que le haría más daño?». El chantaje es brutal, sin matices, sin escapatoria posible. Y remata con una amenaza que no admite réplica: «Haz ahora mismo esa maldita llamada, o te juro que todo el país sabrá lo que haces con ese ganapán».

Acorralada entre la autoridad de Alonso y las amenazas de Lorenzo, Leocadia se encuentra en una encrucijada imposible. Un capítulo que demuestra una vez más que en ‘La Promesa’ los pasillos del palacio son campos de batalla donde las palabras hieren más que cualquier espada.

 

Source: https://edition.cnn.com/

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