‘La Promesa’: Leocadia es la asesina de Jana (Mejores momentos)
La investigación sobre la muerte de Jana alcanza un punto de no retorno en ‘La Promesa’, y lo hace de la mano de Pía, que lleva semanas tirando de un hilo que nadie más se atrevía a tocar.

El hallazgo de un cuadro de Esmeralda y, sobre todo, de un libro de registros con nombres de intermediarios, abre una puerta que cambia para siempre la percepción de lo ocurrido.
Todo arranca cuando Pía comparte con su interlocutora un descubrimiento crucial: ha conseguido el cuadro de Esmeralda, pero lo verdaderamente importante no es la pieza en sí, sino lo que hay detrás. «No hay letra pasadoradas», explica Pía al revisar el registro donde se apuntan «los nombres de los intermediarios que luego van a la joyería a encargar los crimones». En definitiva, «nombres falsos, seudónimos» que servían para ocultar la identidad de quienes movían los hilos en la sombra.
La tensión crece cuando surge una pregunta inevitable: «¿Y alguna idea de quién es esa mujer? ¿Es a tal Mercedes?». Pía reconoce no tener certezas —«No, no tengo ni idea»—, pero su determinación es inquebrantable. Le piden que se aparte, que deje de investigar, pero ella se niega en redondo. «No piensa desfallecer. No piensa parar hasta descubrir la verdad de por qué el señor Vallesteros jugó conmigo», sentencia con una firmeza que no deja lugar a réplica.
La escena gana intensidad cuando se cruza otra línea argumental: las cartas. «Esta no es la primera carta que le envía esa mujer», advierte Teresa. «No es que ha habido más. Muchas más. Y desde hace muchísimo tiempo». El romance del señor Vallesteros, según se revela, «se remonta a mucho antes de lo que tú te imaginas», un dato que amplía enormemente el marco temporal de la conspiración.
El momento culminante llega con el repaso del libro de registros. «Por esas fechas solo hay apuntados cuatro nombres», detalla Pía. «Tres encargaron esmeraldas oscuras: la marquesa María Mercedes del Amor, la duquesa del Borán y Miguel Corredera».
Es entonces cuando las piezas encajan y la investigación apunta directamente a Leocadia como responsable de la muerte de Jana, una revelación que sacude los cimientos del palacio y que promete consecuencias devastadoras para todos los habitantes de La Promesa.
El capítulo cierra así una de las tramas más dolorosas de la serie con un giro que, lejos de cerrar heridas, las abre de par en par. Pía ha demostrado que la verdad, por incómoda que sea, siempre termina abriéndose paso. Y en ‘La Promesa’, esa verdad tiene nombre y apellidos.








