Manu Imizcoz: “’La Promesa’ entra en una nueva etapa con sorpresas y giros inesperados”
El actor habla de Santos en ‘La Promesa’, su lado más oscuro, la relación con Petra, el éxito de la serie y la necesidad de reivindicar la ficción diaria.

El actor Manu Imízcoz da vida en ‘La Promesa’ a Santos Pellicer, un personaje marcado por el abandono, la soledad y un pasado familiar lleno de mentiras que ha condicionado su forma de relacionarse con los demás.
‘La Promesa’, la ficción diaria de RTVE que ha conquistado a la audiencia y al sector —con reconocimientos como el Emmy Internacional—, atraviesa una de sus etapas más intensas, con tramas en constante evolución y personajes cada vez más complejos.
“Santos es un personaje muy solo, con una necesidad constante de ser visto y reconocido”, explica el actor en esta entrevista, en la que reflexiona sobre la oscuridad del personaje, su polémica evolución y el peso emocional de su historia familiar.
Con una sólida trayectoria en teatro, cine y televisión, Imízcoz ha formado parte de series como ‘Amar es para siempre’, ‘Los hombres de Paco’ o ‘Skam’, además de diversos proyectos cinematográficos y una intensa carrera teatral que sigue siendo el eje de su vocación artística.
Entrevista a Manu Imizcos, Santos en ‘La Promesa’
¿Cómo definirías el momento actual de Santos en ‘La Promesa’ y hacia dónde crees que puede evolucionar el personaje?
Santos es un personaje que ha generado mucha polémica desde su llegada y que ha pasado por una trama muy compleja, especialmente en todo lo relacionado con su pasado familiar. Su relación con su padre y con su madre lo ha marcado profundamente y ha construido ese carácter agrio y oscuro que tiene. Todo eso explica muchas de sus decisiones y comportamientos.
Ahora mismo se encuentra en un momento más de pausa, en una especie de stand-by dentro de la serie, pero es algo que claramente va a cambiar. No puedo contar demasiado porque tiene que ver con situaciones que llegarán más adelante, pero sí puedo adelantar que aparecerán nuevas circunstancias que van a reactivar muchas cosas. Habrá movimientos importantes y veremos hacia qué lugares le llevan. Desde luego, se vienen curvas.
Santos generó una conexión muy especial con Petra, una relación que gustó mucho a la audiencia. ¿Te gustaría que ese vínculo volviera a tener peso en la serie?
A mí me encantaría. Marga Martínez, que interpreta a Petra, es maravillosa y trabajar con ella fue un regalo. Creo que tanto dentro como fuera de la ficción desarrollamos una relación muy especial. Santos y Petra eran dos personajes muy incomprendidos, muy solitarios, y cuando se encontraron se apoyaron muchísimo y se acompañaron en un momento muy delicado para ambos.
Ese “eje del mal” que se creó entre ellos en el servicio, intercambiando información y conspirando, era muy divertido de jugar. Es verdad que ahora Petra está en un punto diferente, intentando recolocarse tras dejar de ser ama de llaves, y además se distanciaron bastante cuando ella enfermó. Santos no estuvo en el lugar que le correspondía, porque es una persona que, cuando siente que puede quedarse solo, tiende a retirarse.

Santos es uno de los personajes más comentados y, pese a su lado oscuro, muchos espectadores lo consideran muy carismático. ¿Cómo recibes tú ese cariño y cómo has trabajado ese carisma en un personaje tan complejo?
Muchas gracias por decirme eso, la verdad. No fue fácil encontrar ese equilibrio porque Santos aparece haciendo cosas muy duras y muy difíciles de justificar. Desde el inicio había una oscuridad muy grande en el personaje y era complicado entender qué le llevaba a esos comportamientos.
Lo que me ayudó fue comprender que todo venía de una herida muy profunda, de una soledad enorme y de una necesidad constante de atención, sobre todo de la figura paterna.
Más adelante, cuando aparece la madre, ese vacío se vuelve todavía más evidente y se aferra a ella sin cuestionarse nada. Creo que eso es lo que permite entender y humanizar ciertos comportamientos, aunque no se justifiquen.
Santos es arrogante, necesita imponerse y demostrar que es mejor que los demás porque, en el fondo, arrastra un gran complejo de inferioridad y de no ser suficiente. Todo nace de haber estado muy solo durante mucho tiempo y de esa necesidad constante de que se le vea y se le reconozca.
La serie vive un momento muy potente a nivel de tramas. ¿Por qué crees que ‘La Promesa’ sigue enganchando tanto al público?
Porque en ‘La Promesa’ nunca dejan de pasar cosas. Constantemente llegan nuevos personajes, se abren tramas nuevas y otras se van cerrando. Creo que nos acercamos a una nueva etapa que va a traer muchas sorpresas, cambios importantes y giros que nadie espera.
Es una serie que no se acomoda y que siempre está en movimiento, y eso hace que el espectador tenga ganas de seguir viéndola cada día. Hay que dejarse llevar y sorprender por lo que viene.

‘La Promesa’ cuenta con un enorme respaldo del público y del sector, con premios y reconocimientos. ¿Cómo vivís ese éxito desde dentro?
Con mucho agradecimiento y también con bastante sorpresa. El formato diario genera una cercanía muy especial con el público porque estamos todos los días en sus casas. Muchas personas sienten a los personajes como parte de su familia, de su rutina, y eso se nota cuando te paran por la calle y te tratan como a un nieto, a un vecino o a alguien muy cercano.
Es muy gratificante recibir ese cariño, y los premios y reconocimientos demuestran que la serie está cumpliendo una función importante. Además, creo que el formato de las series diarias debe reivindicarse mucho más. Es un trabajo muy exigente, tanto técnica como artísticamente, y acompaña a muchísimas personas que encuentran en estas historias un espacio de compañía y evasión.
Has trabajado también en ‘Amar es para siempre’. ¿Te sorprendió el perfil del público de las series diarias?
Sí, bastante. Yo pensaba que el público iba a ser mayoritariamente de gente más mayor, pero me he llevado muchas sorpresas. Tengo tres hermanas pequeñas y me ha pasado de que amigas suyas o niñas por la calle me paren porque ven la serie, a veces incluso con sus abuelos.
Gracias a las plataformas, el público se ha ampliado muchísimo y ahora hay espectadores de todas las edades. Eso enriquece mucho a las series diarias y demuestra que ya no son solo un producto para un tipo de público concreto.
Los actores que interpretan personajes oscuros suelen recibir comentarios muy duros. ¿Te ha pasado con Santos y cómo lo gestionas?
Sí, sobre todo al principio sorprende bastante. Como actor tienes muy clara la diferencia entre persona y personaje, y a veces das por hecho que el resto del mundo también la tiene clara. Pero cuando empiezas a emitirte a diario y todo se intensifica, llegan comentarios muy impulsivos, especialmente en redes sociales.
Hay mensajes que no se piensan dos veces, incluso ataques personales o comentarios sobre lo físico. Al principio hay que tener un poco de sangre fría para que no te afecte. Luego entiendes que forma parte del trabajo: si alguien se enfada tanto como para escribirte un mensaje, es porque algo de tu trabajo ha llegado. Por la calle suele ser diferente; si lo recoges con humor, la situación cambia enseguida.

Tienes una formación actoral muy sólida. ¿Qué importancia crees que tiene la formación para quienes quieren dedicarse a esta profesión?
Creo que hay que diferenciar entre llegar a trabajar y mantenerse en la profesión. Puedes conseguir tu primer trabajo de muchas maneras, incluso sin formación, y hay compañeros que lo hacen maravillosamente bien. Pero si quieres continuar, crecer y sostener una carrera, la formación es imprescindible.
Siempre pongo el mismo ejemplo: puedes ser muy bueno corriendo de forma natural, pero llega un punto en el que o entrenas o te pasan por delante. La formación es una herramienta que te hace crecer, que se disfruta mucho y que debería acompañarte siempre. Muchos grandes actores siguen formándose constantemente porque esto es un entrenamiento continuo.
Además de ‘La Promesa’, ¿tienes algún proyecto en marcha o algo que puedas adelantar?
Ahora mismo estoy formando una compañía de teatro con dos amigos, La Inquieta Compañía. Estamos a punto de anunciarlo y saldremos con varios montajes esta temporada. Es principalmente teatro, porque con una serie diaria es complicado compatibilizar otros proyectos.
Estoy muy ilusionado con esta nueva etapa y ojalá pronto vengan más cosas.
Has trabajado en teatro, cine y televisión. ¿En cuál de estos formatos te sientes más cómodo?
Es muy difícil elegir porque son lenguajes muy distintos y todos te aportan cosas diferentes. Para mí el teatro es la raíz de todo, donde más siento la creación y el vínculo con el público. Es un formato que exige una concentración absoluta y una dedicación total durante ese tiempo, sin distracciones, y eso me parece muy poderoso.
El cine y la televisión también me gustan mucho. Gracias a ‘La Promesa’ he aprendido muchísimo; el día a día es un auténtico máster de cámara. Me queda mucho por aprender y tengo muchas ganas, sobre todo, de hacer más cine. Mi deseo es que los tres formatos sigan formando parte de mi vida.
Para terminar, ¿hay algún tipo de personaje o proyecto que te gustaría hacer y que todavía no haya llegado?
Me encantaría hacer cine, especialmente un thriller, que es un género que me fascina, pero también cine de autor. Soy muy fan de Alauda Ruiz de Azúa y ojalá algún día pudiera trabajar en uno de sus proyectos.
Tengo la suerte de ser joven y de estar empezando, así que confío en que se abran muchas puertas y en poder seguir explorando distintos caminos dentro de la profesión.








