Carmen Flores Sandoval: “Nunca he pensado en dejar ‘La Promesa’. Hay que aprovechar el presente”
Hemos charlado con Carmen Flores Sandoval, que actualmente interpreta a Simona en ‘La Promesa’. ¡No te pierdas todo lo que nos ha contado!

Carmen Flores Sandoval reflexiona en esta entrevista para Cultura en Serie sobre el gran fenómeno que es ‘La Promesa‘ (TVE) y todas las alegrías que le proporciona diariamente su personaje, Simona.
En la entrevista, la actriz manchega nos habla sobre el impacto tan positivo que ha tenido su personaje en los espectadores, hasta el punto de reconocer que “a mí mucha gente cuando me reconoce, en lugar de pedirme una foto, me pide un abrazo”, lo que sin duda habla del cariño que despierta Simona en el público de la serie.
Con una larga trayectoria en teatro y con logros a sus espaldas tan importantes como la Biznaga de Plata en el Festival de Málaga, la actriz repasa en esta conversación sus próximos proyectos, su amor por el escenario y, por supuesto, todo lo que ocurrirá próximamente en la serie diaria de TVE.
Entrevista a Carmen Flores Sandoval, Simona en ‘La Promesa’
¿Cómo valoras ahora mismo el momento actual que vives en tu carrera?
Le pongo un sobresaliente, matrícula de honor. Estoy encantada de la vida. La gente dice: “¡Te vas a encasillar! ¡Llevas ya tres años!” Pero es que yo me lo paso muy bien trabajando.
El ambiente de trabajo que hay, el personaje que tengo… Estoy muy bien, y lo valoro con matrícula de honor. Además, me permite compaginar con algunas otras cosas, con otros trabajos.
Entrando en ‘La Promesa‘, ¿qué valoración haces de este viaje con Simona, tu personaje? Porque, qué viaje tan bonito.
Sí, la verdad es que sí. La primera vez que entras en una serie diaria tienes mucha responsabilidad. Para mí, era mi primera serie diaria, y yo decía: “¿Sabré hacerlo, estaré a la altura?”
Es mucho texto, tienes que ser muy rápido, porque a lo mejor tienes una secuencia en la que estás contando algo divertido, y a la siguiente estás en un drama total. Hay que tener muy claro el timing de serie diaria. La suerte que tuve es que yo empecé con la serie, empezamos todos juntos, y entonces, claro, el ritmo se fue acelerando.
Al principio íbamos mucho más tranquilos, y luego se va acelerando de una manera que, cuando entra alguien nuevo, lo ves al pobre sudar tinta china (risas).
Pero bueno, siempre se intenta ayudar a la persona que entra nueva, porque el equipo ya está muy hecho y nos entendemos muy bien.

Simona siempre tuvo una relación materno-filial con Catalina (Carmen Asecas). ¿Cómo habéis vivido las dos su marcha, tanto Simona como tú?
Carmen lo ha pasado mal, porque echaba de menos a una compañera con la que trabajaba muy bien, y Simona depende de los guionistas (risas).
Hay momentos en los que Simona está muy triste porque se acuerda de Catalina, pero hay otros momentos que… ¿Quién es Catalina? Las tramas y las historias tienen que seguir, y no te puedes quedar ahí anclado en la historia de la pérdida del personaje de Catalina.
Es cierto que tengo a sus hijos cerca, y eso me reconforta un poco el alma, porque Simona vive con la esperanza de que algún día la señorita volverá a por sus hijos. No sabemos si eso pasará o no, pero de momento ella tiene ese anhelo. Si ella se ha ido es por algo muy grave, para proteger a sus hijos. Eso Simona lo tiene claro, con lo que, aunque le duele, respeta la decisión de Catalina.
Respecto a los hijos de Simona, ¿qué nos puedes contar de cómo va a evolucionar esta relación con Toño, o incluso con Virtudes, si vuelve también?
Toño está ahí con ese tira y afloja con Enora, y a Simona lo que le gustaría es que su hijo fuera feliz, que se casara, que tuviera hijos, y ella pudiera disfrutar de esos nietos.
Yo creo que están encaminados, pero no lo sé. ¿Puede que vayamos de boda dentro de poco? Puede ser, puede ser (risas). ¿Y a lo mejor a esa boda viene alguien? Podría ser, está dentro de las posibilidades. Todo puede pasar.
Simona es un personaje que representa a tantas mujeres de aquella época que no sólo llevaban una casa desde los cimientos, sino que también eran la columna vertebral de sus familias, y también de las familias a las que servían. ¿Te llegan muchos comentarios de espectadores que reconocen en ella, quizá, a sus madres o sus abuelas?
Sí. De hecho, a mí mucha gente cuando me reconoce, en lugar de pedirme una foto, me pide un abrazo (risas). La gente, cuando me ve abrazar en las secuencias, debe ser como muy reconfortante para la persona que lo está viendo. Entonces, la gente me dice: “Ay, Simona, ¿me puedes dar un abrazo?” Y yo digo que sí, claro, pero no les está abrazando Simona, sino Carmen. Pero bueno, yo abrazo igual porque soy de abrazar (risas).
Pero sí, la manera de moverse, de hablar, de acompañar, de escuchar, de dar consejos sabios de persona mayor que, con la distancia y con el tiempo, sabe dar ese consejo… eso me lo dice mucha gente, que les recuerda mucho a su abuela, o a cuando iban al pueblo con sus tías. Sí, me lo comentan mucho. Y lo de los abrazos.
Es increíble el público tan fiel que tiene ‘La Promesa‘. En general, todas las series diarias.
Sí, es maravilloso. En el Festival de Almería lo hemos comentado. Hay ahora un fenómeno de enganche a las series diarias. Siempre ha habido, ¿no?
Con los “culebrones” del mediodía, pero ahora mucho más, y con un público mucho más amplio. Antes, parecía que el público potencial era la señora mayor que está en su casa, pero ahora hay también mucho público que no esperaríamos en una diaria, como mucho público joven. A mí me ha llegado a saludar un electricista en la calle, subido a una farola, que era el mayor fan de Simona (risas).
Hay que decir que la serie está muy bien hecha. A mí, técnicamente, me parece que está de maravilla. La fotografía, el vestuario, el atrezzo… todo está muy bien, y eso el público también lo valora.
Llevas más de 700 capítulos en ‘La Promesa‘. ¿Alguna vez has pensado en dejarla?
No. Dejar la serie no, porque una ya lleva muchos años trabajando. Hay que aprovechar este momento. La carrera de actriz es una carrera de fondo. Yo llevo muchos años haciendo teatro.
Es cierto que echo de menos el teatro, porque es lo que más he hecho en mi vida, pero el teatro está ahí y estará siempre. Hay que aprovechar este momento, que es Simona en ‘La promesa‘.
En mi caso, tengo la suerte de que me dejan compaginar con otras cosas. Al principio de este año grabé una película, de hecho. Eso te da un poquito de oxígeno y luego vuelves otra vez a tu ritmo diario
Esa película que mencionas es ‘Pioneras‘. ¿Qué nos puedes contar de ella?
La película es una maravilla. Cuando tú lees un guion y ya te emocionas al leerlo, entonces esa peli es muy buena. Luego, cuando la estuvimos rodando, ves los planos, ves cómo lo trata la directora, que yo ya la conozco desde hace muchos años y sé de la delicadeza con la que va a tratar el tema… te da mucha seguridad.
Tengo muchas ganas de verla., porque va a ser preciosa. Mi personaje es muy pequeñito. De hecho, las protagonistas son las jugadoras de fútbol. Está basado en un hecho real, que fue el primer partido de la selección femenina de fútbol del año 71, que fue entre España y Portugal.
Evidentemente, las protagonistas son las chicas del equipo de fútbol, y luego hay unos personajes satélite cercanas a las jugadoras. Mi personaje es una clienta de una peluquería, en la que no estamos a favor de que las niñas jueguen al fútbol, porque eso es “de niños” y estamos muy en contra. Luego en la película pasan muchas cosas, y los personajes cambian de opinión… ¡O quizá no! Pero va a ser muy bonita.

Tu directora es Marta Díaz de Lope, con la que ya has trabajado. ¿Qué tiene Marta para que te guste tanto trabajar con ella?
Conozco a Marta desde hace mucho tiempo, y me gustan los temas que cuenta, y cómo los cuenta. Ella siempre reivindica el empoderamiento de la mujer, pero desde el humor, de una manera muy fácil, para que el mensaje llegue de forma muy natural, pero por debajo hay una profundidad y unas ganas de cambiar las cosas que me encantan.
Me encanta lo que cuenta y cómo lo cuenta. Y luego, ella es muy divertida, una malagueña de Ronda, supergraciosa, que cuando estás trabajando con ella te mondas de risa, muy divertida.
¿Cómo ves el momento que vive el cine español, sobre todo en lo referente a la explosión del cine dirigido por mujeres, como Marta?
Hacer una película es la cosa más complicada que yo he visto en mi vida. Y si es difícil para un hombre, para una mujer es infinitamente más difícil. Entonces, que se esté apoyando, que se esté visibilizando más, es una maravilla, porque los temas que se están contando no se estaban contando. A lo mejor algunos sí, pero la mayoría no se tocaban.
Una directora quiere reivindicar ciertos temas, y quién mejor que ellas para contarlo. Es muy importante que se siga apoyando el cine escrito y dirigido por mujeres, y favoreciendo también cada vez más la inclusión de compañeras en departamentos de fotografía, montaje, dirección artística… todo.
Eres una actriz de sobrada formación y trayectoria teatral. ¿Crees que es más necesario que nunca?
Siempre hay que reivindicar el teatro, por esa conexión entre personas que motiva. Ese momento, eso es especial, nunca más se va a repetir así. Ese público, con ese espectáculo, no se va a repetir. Y aunque la obra esté ensayada y siempre sea igual, hay matices que llegan al espectador y son diferentes.
Es cierto que estamos muy deshumanizados, muy con las redes, muy con la inteligencia artificial, que da un miedo que pa’ qué (risas). Entonces, hay que reivindicar el teatro. Lo que sientes en el teatro, como actriz y como público, es una maravilla.
Es catártico, en cierto modo. Todas las obras de teatro que he visto, me han dejado algo de poso. Es catártico, terapéutico y necesario, absolutamente.
Para alguien que ha recibido por su trabajo una Biznaga de Plata, ni más ni menos, ¿qué importancia tienen los premios?
La Biznaga supuso mucho, mucho, porque además fue con ‘Mi querida cofradía‘. De entrada, yo no iba a estar en esa película con ese personaje. Fue curioso. Yo iba a estar en la película porque Marta quería que yo estuviera, pero, como era su primera película novel, querían a alguien más reconocida por el público. Así que, en un primer momento, tenía un personajito de los que saben al principio. Pero fue pasando el tiempo, y fueron “cayendo” las actrices por diversas causas hasta que, como 15 días antes de empezar ensayos, Marta se plantó y dijo: “Es que este personaje tiene que ser Carmen. O sea, vamos a escuchar al universo, que nos está diciendo que este personaje tiene que ser Carmen” (risas). Y finalmente me lo dieron a mí, como Marta quería.
Para la película fue muy importante ese premio, como un espaldarazo. Y para mí también: cambié de representante, me fui a Colombia a rodar ‘La Reina del Sur‘, porque uno de los directores había visto el tráiler de la película y quiso que yo hiciera ese nuevo personaje en la segunda temporada… me dijeron: “Oye, Carmen, ¿tú te podrías ir cinco meses a Colombia?” Y yo estaba como… ¿Qué ha pasado? ¿Qué me he perdido? (risas). Por tanto, fue muy importante, ese reconocimiento.
¿Tienes algún objetivo como actriz que no se haya cumplido aún?
No. Todo lo que me ofrezcan, bienvenido es. Por decir algo, sí que me gustaría que después de Simona, después de muchos años de Simona, me saliera algo totalmente diferente: una villana, una tía chunga (risas), pero si vuelve a ser una persona súper amorosa como Simona, tampoco pasa nada.
Yo tenía mi lista de deseos, que se han ido cumpliendo: hacer una serie diaria, trabajar con Pedro Almodóvar, trabajar una serie internacional… he tenido mucha suerte, porque hay muchas ilusiones que se han cumplido. Ojalá haya muchas más.








