Avance del capítulo 676 de ‘La Promesa’ (martes, 16 de septiembre)
El últimatum del barón, el martes en ‘La Promesa’.

El barón de Valladares no se anda con rodeos y le deja claro a Catalina que debe abandonar La Promesa, pero no con toda su familia, sino ella sola, sin su marido ni sus hijos. Una propuesta que la hija del marqués rechaza de plano, con la firmeza y el orgullo que siempre la han caracterizado.
Mientras tanto, los rumores sobre el origen del levantamiento de los trabajadores empiezan a señalar a Catalina de Luján como responsable. La presión crece y los nobles apuntan hacia ella como instigadora de la revuelta, algo que complica aún más su posición dentro y fuera del palacio.
Catalina, lejos de agachar la cabeza, se defiende atacando con dureza. Y no solo carga contra Martina, su eterna rival, sino también contra otros miembros de la familia, generando un clima de tensión cada vez más insoportable en la casa.
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Por otro lado, Ángela, cansada de seguir encerrada y temiendo por su salud, le pide a Leocadia que al menos permita que un médico la examine para confirmar que está bien. Aunque al principio se resiste, la señora termina cediendo y acepta la petición de su hija, buscando calmarla.
En paralelo, Cristóbal deja al descubierto sus verdaderas intenciones cuando reconoce ante Ricardo que se la tiene jurada desde que pidió a Manuel que intercediera por ellos. El antiguo mayordomo, indignado, niega rotundamente haber hecho algo así, pero la tensión entre ambos es cada vez más evidente.
La situación también golpea a Samuel, que no puede evitar romperse por dentro al ver a Pía degradada, obligada a limpiar los suelos del palacio. La injusticia le duele más de lo que quisiera admitir, y su mirada lo dice todo.
Mientras tanto, Petra sigue con molestias físicas que no pasan desapercibidas. Tras acudir al médico, le han diagnosticado una simple tortícolis, pero el malestar no le da tregua y afecta su humor y sus tareas en el servicio.

Y en la zona de criados, Simona y Candela notan el evidente mal humor de Lope y no tardan en indagar para descubrir qué le ocurre.
Sin embargo, su insistencia acaba provocando una fuerte discusión entre Vera y el lacayo, que termina como el rosario de la aurora y deja las cosas peor de lo que estaban.








