‘La Promesa’: Martina no piensa renunciar a Adriano (Mejores momentos)
El amor vuelve a sacudir los pasillos de ‘La Promesa’ y lo hace con una de esas historias que enganchan capítulo a capítulo.

Martina se encuentra atrapada entre lo correcto y lo que realmente siente, y tras semanas de dudas termina cruzando una línea que ya no tiene vuelta atrás. Su relación con Jacobo sigue en pie… pero su corazón apunta en otra dirección muy distinta: Adriano.
Todo comienza en una celebración aparentemente feliz. Mientras la fiesta avanza, Curro comparte con su prima uno de los momentos más importantes de su vida: está decidido a pedir matrimonio a Ángela. El joven le enseña el anillo, completamente ilusionado, y al explicarle por qué está seguro de sus sentimientos pronuncia unas palabras que impactan directamente en Martina.
Curro describe el amor sin dudas, sin miedo y con futuro: levantarse pensando en la persona amada, envejecer juntos, construir una familia. Ese discurso, tan claro y tan sincero, provoca algo inmediato en ella. Martina se emociona, rompe a llorar y entiende algo que llevaba tiempo evitando reconocer. No es tristeza… es claridad.
Tras escucharlo, apenas puede quedarse un minuto más en la fiesta. Sale corriendo, regresa al palacio y busca desesperadamente a Adriano. Cuando lo encuentra, no hay rodeos. Martina se lanza a besarlo. No es un impulso pasajero. Es una confesión.
Le reconoce que cree estar enamorada, pero Adriano le plantea una diferencia clave: creer no es lo mismo que saber. Y entonces llega el momento decisivo. Martina responde que ya no duda. No quiere vivir con miedo y admite abiertamente que está locamente enamorada de él. Adriano, que llevaba tiempo esperando algo así, apenas puede reaccionar. Ha imaginado ese instante muchas veces, pero la realidad le deja sin palabras.
Al día siguiente, la calma del amanecer cambia el tono. La joven no se arrepiente del beso —de hecho asegura que lo repetiría—, aunque tampoco puede ignorar la culpa. Sigue comprometida con Jacobo y mentirle la está destrozando por dentro. El conflicto moral aparece con toda su fuerza: quiere a Adriano, pero no sabe cómo afrontar las consecuencias.
La conversación entre ambos queda en el aire… hasta que Jacobo entra en la habitación con una noticia que lo complica todo aún más: ya ha comprado los pasajes para Nueva York y el viaje será en apenas dos semanas.
El triángulo amoroso se convierte así en una decisión urgente. Martina debe elegir entre continuar su vida prevista junto a su prometido o romperlo todo para luchar por un amor prohibido.








